Sloviansk: el puesto avanzado del mundo ucraniano

Sloviansk: el puesto avanzado del mundo ucraniano
el 19 de julio de 2016.

Kyiv. Partimos en tren. Una silla confortable no parece delatar a Ucrania. El vagón está limpio y aseado; nos acompaña en él un conductor aparentemente amable. Mis compañeros extranjeros se sorprenden gratamente por el confort, cosa que me satisface.
Borja vuelve a pedir el mapa para mostrar la ruta. En él se halla una línea fronteriza roja, trazada por mi y de memoria gracias a los informes diarios desde el frente. La línea que divide Ucrania en dos partes es el sueño de la minoría de la gente que sigue siendo la realidad del país desde hace dos años. Javi parece estar tranquilo mientras observa el mapa. Ayer mismo se burlaron de él por su miedo de ir al este del país. Álvaro sigue siendo imperturbable.
Mentalmente me despido de mi ciudad natal durante mi charla con Javi sobre España. Me cuenta acerca de Madrid, Barcelona y Granada, ciudades que conozco gracias a la lectura, al igual que Sloviansk. Hasta hoy.
De camino. La región de Kyiv se vuelve Poltava insensiblemente. De la misma manera retoma su turno la región de Járkiv y posteriormente la de Donetsk. Una cadena de paisajes pasan más allá de la ventana; no se diferencian uno del otro, algo que se asemeja a la gente.
Sloviansk. Un oceano interminable de vegetales se convierte en las vistas urbanas. La llegada a Sloviansk la acompañé con “Resist the Temptation” sonando en mis auriculares, algo que la convirtió en algo simbolico.
En la estación nos reciben Denys, el activista de Sloviansk y Masha, la desplazada de Gorlivka, actualmente ocupada. Ambos vestidos de amarillo. Mi intuición me dice que no han acordado hacerlo entre ellos dos con anterioridad, pero sí han llegado a esa elección a propósito.
Nos hacemos unos selfies imprescindibles y ya estamos listos para nuestra caminata por la ciudad. Sin haber abandonado aún el andén, Denys nos informa sobre la montaña Karachún, la cual se puede ver en el horizonte, y su papel decisivo para los militares ucranianos. Seguidamente nos vamos.

Los alrededores de la ciudad poseen muchos depositos de arcilla, por lo que la producción de la cerámica es muy difundida. Nuestra primera parada se ubica cerca de una fábrica de cerámica, construida a finales del siglo XIX, actualmente solo permanecen las ruinas de ésta. Los empresarios locales  en repetidas ocasiones se dirigían a las autoridades de la ciudad para alquilar el edificio, restaurarlo y utilizarlo, pero nunca hubo retroalimentación. A fecha de hoy este edificio es un refugio nocturno para los vagabundos. Bien es cierto que el propio  hecho de la existencia de esta antigua fábrica es una bofetada a la propaganda soviética; construida por un polaco y un alemán, algo que no coincide  con el mito sobre el desarrollo industrial de la region por el poder “rojo”. La propaganda soviética no cesa, incluso 25 años despúes de la disolución de la URSS, si no que el fantasma del KGB sigue alimentando el mecanismo. Quien sabe, quizás algún día nuestra gente reconozca que en todas partes cuecen habas y que en vez de alabarnos es hora de reconocer el propio papel en la Segunda Guerra Mundial.

Despues nos dirigimos al centro de arte juvenil. Durante la ocupación de Sloviansk, este edificio, al igual que el barrio, fue el cuartel de los militantes de Igor Girkin (también conocido como Strelkov, el cual encabezaba la toma del Parlamento de Crimea y el Departamento de Policia de Sloviansk). Mis compañeros españoles se sorprenden por el hecho de que los padres no pagan por las clases ofrecidas y bromean con que en vez del inglés tendrían que estudiar el castellano.

Quemado por el fuego del “mundo ruso”, el edificio del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) se encuentra a dos pasos de nosotros. Los rayos de sol brillan sobre la placa conmemorativa del diputado ucraniano, torturado hasta la muerte en el sótano del mismo edificio. Después de las torturas recibidas, verificadas por las multiples quemaduras en su cuerpo, fue arrojado al rio con la mochila a cuestas y llena de arena. A partir de ese momento mi mochila ya no me parece tan pesada.

Al llegar esa historia a los oídos de un peatón, nos dice que también estuvo en aquel sótano y que de milagro sobrevivió. Nos lo cuenta mientras sigue su camino sin pararse.

Victor, el dueño de una imprenta local, quien de vez en cuando imprime gratis el material para los activistas ucranianos se vuelve una pesadilla para el intérptere. Habla mucho y sin pausa, apoyando el discurso con los tacos. La muletilla “el fascismo ruso” se repite casi en cada oración, provocando así el constante intercambio de miradas entre los visitantes españoles. Él también visitó el sótano de SBU y pudo afirmar con firmeza que en aquel entonces en la ciudad no habían separatistas. Sloviansk fue tomado por los militares rusos y una de sus visitas de cortesia resultó ser al sótano. “Tenemos las mismas autoridades locales que hace 2 años. Mientras la situación no cambie la ciudad no estará a salvo. Además, en el caso de que las autoridades se beneficien economicamente, dejarán a los rusos tomar el control de nuevo”.

Nuestro grupo llama la atención de la ciudadanía local en todo momento. No obstante, no hay malevolencia en sus miradas. Me siento como en un zoo, pero al otro lado de la jaula. Me dispongo a alcanzar a Denys y Masha, preguntándoles si nuestra visita tendrá consecuencias negativas para ellos. Me tranquilizan diciendome que no. Inmediatamente me doy cuenta de que en Kyiv, Járkiv u Odesa la amenaza del separatismo es más alta. Denys nos indica que según sus cálculos, el 30% de los ciudadanos de Sloviansk tienen la postura proucraniana, el mismo porcentaje la posee la gente prorrusa, el resto, un 40%, pertenece a la gente indiferente, la cual no consigue entender que es lo que pasa a su alrededor; precisamente se lucha por estos últimos. Me surge una pregunta mientras escribo estas líneas: ¿Realmente pueden manifestarse dudas sobre la situación cuando se ha vivido la diferencia entre la República Autoproclamada de Donetsk y Ucrania? Puede que sea para bien que me haya surgido ahora, ya que la pregunta no debería de contestarla Denys.

Nos acercamos a la primera ficha que provocó el efecto dominó, el Departamento de Policia de Sloviansk. Tengo que confesar que no hay punto de comparación con el de Kramatorsk y su insólito «porebrik» (del ruso: bordillo. La palabra solo se utiliza en San Petersburgo y en el espacio postsoviético. Su uso fue filmado durante la toma del Departamento de Policia de Kramatorsk, lo cual indica que fue tomado por los rusos). En la entrada se ubican dos policias y un militar. Todo está tranquilo. Sin acercarnos siquiera, nos marchamos de allí.

En una cafetería, Masha y Denys nos cuentan acerca de la vida en la ciudad. A la pregunta sobre la existencia de Euromaidán en Sloviansk, Masha nos responde que no, pero Denys la corrige. En noviembre del año 2013, alrededor de 20 estudiantes fueron apoyar la firma del Acuerdo sobre la Asociación de Ucrania con la UE. Sin embargo, la exalcaldesa Nelia Shtepa empezó la guerra contra el Euromaidán escolar y presionó a los directores de los centros docentes para prohibir la realización de este tipo de actos.

Kapitalina, una chica con un nombre atípico en Ucrania, nos espera en la puerta de su pequeño negocio familiar; un taller de producción de ceramica, a fecha de hoy es el único que funciona. Después del inicio de la guerra y la liberación de Sloviansk, la familia paró su cooperación con los rusos, sus clientes principales. Cuando perdieron el contacto directo con éstos, utilizaron los servicios de los interlocutores. Sin embargo, al sentirse estafados en varias ocasiones y al no recibir el dinero acordado, la cooperación se paró por completo. Ahora están a la espera de reorientar la producción hacia el mercado europeo, pero el Acuerdo sobre la Asociación con la UE no da sus frutos.

Entre los dos fuegos. Salimos de Sloviansk y partimos en dirección Seménivka. Más adelante se ubica el punto de control ucraniano, y posteriormente un puente totalmente destruido, el cual es un obsequio a largo plazo de los militares rusos. Una alusión, en el año 1920 el ejército polaco a la hora de retirar sus tropas de Kyiv derrumbó un puente de mismo modo. Ahora, los polacos le deben un puente a Kyiv y Rusia otro a Semenivka. Nos acordamos de todo.

Pasamos el punto de control de una manera muy rápida. Nos aporta confianza la acreditación de prensa, anteriormente bastante sufrida en el Ministerio de Defensa. Al superar el puente de barcas, Masha nos señala un escrito situado en uno de los soportes de la constucción destruida, “aquí estuvo el mundo ruso”.
Nos paramos en los suburbios de Seménivka. Aquí se encuentran las primeras huellas de los bombardeos de las viviendas; algunas están casi destruidas por completo, otras poseen rastros del impacto directo y en ciertos sitios apenas se pueden ver. La población local, si alguien queda, claro, no apareció en ningún momento.
No existen palabras para poder describir el aspecto actual del jardín de la infancia que se encuentra semidestruido; la imagen más viva no transmitiría la apariencia y las ruinas del hospital; las palabras más expresivas se vuelven insípidas. Te puedes preparar mentalmente para poder hacer frente a los edificios destruidos por los bombardeos y esperar que esto te ayude a soportarlo. Pero no es asi…

Nos quedamos unos minutos en silencio bajo el antiguo edificio del hospital. Después Masha nos contó que los militantes rusos lo ocuparon por su buena localización cerca de las viviendas. Al otro lado del boscaje se situaban las fuerzas ucranianas. La creación de la imagen destinada a la propaganda rusa era muy simple; desde el territorio del hospital se realizaban bombardeos contra las pocisiones ucranianas, obteniendo por respuesta lo equivalente de manera intensa. Obvio, de una manera irónica podemos deducir que la junta de Kyiv es bastante sanguinária ( junta de Kyiv: nombre utilizado por los medios rusos  para las actuales autordades ucranianas).

Conseguimos encontrarnos con una médica. Se niega hacerse una foto, pero accede a concedernos 5 minutos para respondernos a varias preguntas. Su cara castigada por la vejez parece cansada; la guerra le arrebató las expresiones y emociones. Nos cuenta cómo trasladaban a los enfermos en mayo del 2014. Las partes del conflicto acordaron seguir el régimen alto el fuego durante media hora, pero en cuanto el coche se puso en marcha empezaron los bombardeos a sus espaldas.

La última parada, las afueras de la ciudad. De nuevo hacemos las fotos. Las letras que toman forma de la palabra “Sloviansk» están pintadas en colores amarillo y azul; los agujeros, como consecuencia de los balazos, se encuentran escondidas bajo las amapolas rojas que alguien dibujó. Para comparación del tamaño de éstos, consigo meter el dedo en cada uno de ellos.

A cambio de la conclusión. Sloviansk fue liberado el día 5 de julio del 2014. Tres días antes de nuestra llegada fue el segundo aniversario de la liberación de la ciudad.

Ucrania nunca quiso nada que no fuese suyo ni se extendió en ningún momento fuera de los territorios proclamados por el Acta de la Independencia. No necesita más de lo que tiene.

Aun sin salir de los territorios de Sloviansk, sentí la necesidad de volver a esta ciudad. Me siento enamorado de Donbas, su naturaleza y su gente. Donbas pertenece a Ucrania y no es un lugar indicado para el «mundo ruso».

9 de julio

Tren Kostiantynivka – Kyiv

Compartir en redes sociales

Twitter