Indulgencia para un patriota. Por qué Zozulya no tiene que ser parte de la selección ucraniana

Indulgencia para un patriota. Por qué Zozulya no tiene que ser parte de la selección ucraniana

Alguien voló sobre el nido de Zozulya: los hechos importantes sobre el conflicto de los ultras de izquierdas españoles con un futbolista ucraniano

UCMC publica un artículo traducido de Sport Arena.

¿Cuantas veces oímos la frase “el fútbol está fuera de la política”? Por cierto, numerosas veces. Los futbolistas ucranianos vuelven a decirla sin fin. Rechazan las preguntas sobre los traspasos a los equipos rusos, los asuntos de los propietarios de los clubs, la posición en cuanto a los acontecimientos en Ucrania. Encordonan las botas de fútbol, visten las camisetas y se echan al campo por lo que cobran de dinero. Son apolíticos, no tienen opinión propia y no pueden/no quieren discutir sobre otras cosas, sino sobre fútbol.

Se retiran mientras que todo el país está en guerra y en una crisis permanente. Como si no fueran miembros de esa sociedad que sufre cataclismos y pérdidas diariamente. Es la causa común de todo el mundo, no solo de los futbolistas. A veces se pusieron a discutir, pero discuten que la crisis del fútbol ucraniano es una consecuencia de la crisis en el país. Además hablan sobre dinero (¿de qué más pueden hablar?). Dicen que sus salarios se redujeron por causa de la crisis en Ucrania. En los demás casos – “el deporte está fuera de la política”. Lo recordamos muy bien.

¿Parecen actuar muy noblemente, verdad? Son las manchas blancas en el fondo negro general. Son pocas las personas que no se meten en la política, tan sucia y fea. Solo hacen su trabajo. No hacen preguntas y comentarios excedentes. Son los verdaderos profesionales (claro que sí).

Pero las cosas no funcionan así. Los futbolistas son miembros de la sociedad; como los maestros, los medicos, los periodistas y los políticos. Algunos influyen menos en la vida del país, otros más. Algunos tienen más oportunidades para hacerlo, otros menos. Lo que depende de la esfera de actividad, de publicidad, de la persona, de la autoridad en la sociedad. El fútbol es la esfera pública de la actividad. Los propios futbolistas, entrenadores y funcionarios de fútbol pueden influir en la opinión pública, alentar el patriotismo y dar una pauta. Por supuesto, no están obligados a hacerlo. Su asunto es fácil – hacer las cosas del fútbol.

Si alguien de la esfera del fútbol en público manifiesta su opinión en cuanto a los acontecimientos en Ucrania, la gente le considera como un patriota – le ama y respeta. Si alguien de la esfera del fútbol influye en los acontecimientos en Ucrania (por ejemplo, hace actividad voluntaria), la gente le considera como un héroe. Ya no solo le aman y respetan, se convierte en un ídolo para millones de personas. Tiene una autoridad incondicional. Claro que esta persona es digna de respeto.

Es necesario solo tener una opinión propia o manifestarla. Entre los futbolistas que asocian su vida exclusivamente con la carrera profesional hay poca gente capaz de hacerlo. Por eso es fácil resaltar en el fondo de los demás. Incluso podemos determinar varios mandamientos:

1) No vayas a jugar al fútbol en Rusia y di que nunca lo harás;

2) Llama a las cosas por sus nombres: Ucrania está en la guerra, Rusia hace la guerra contra Ucrania;

3) En público demuestra admiración por los militares ucranianos;

4) Ayuda al Ejército ucraniano (mejor hacerlo en público);

Perdonad el cinismo, pero es la verdad.

***

Nadie recuerda el último partido o un gol marcado por Román Zozulya, pero todo el mundo sigue admirándole. No solo dice las cosas, sino que actúa. Una parte de su salario la manda a la actividad benéfica y no solo se trata de las necesidades del Ejército ucraniano. ¿Un equipo infantil necesita dinero para ir a jugar en un torneo? No es problema. ¿Perdonar una deuda de salario a su ex equipo que sufre de problemas económicos? ¡Claro que sí! Nadie imagina los límites de la generosidad de Román Zozulya. De verdad, Zozulya es guay: no solo juega al fútbol, es patriota. De esto no cabe ninguna duda.

Pero espera. ¿Hay mucha gente capaz de decir, sin consultar Google, cuándo Zozulya jugó su último partido y marcó su último gol? Vamos a ser honestos, poca gente lo puede hacer. En los últimos 7 meses Zozulya ha estado en el campo de fútbol 150 minutos (6 partidos) y no marcó ningún gol. A pesar de esto Zozulya ha entrado en la lista de los jugadores que jugarán un partido importante contra Croacia. Zozulya es patriota. Pero espera, ¿es el patriotismo por lo que los jugadores son dignos de jugar en la selección? ¿No es por los goles marcados, por los pases de gol o por estar en forma?

No importa si Zozulya jugará contra la selección croata o no. Lo que importa es que su lugar podría ocuparse por cualquier otro delantero del campeonato ucraniano. Podemos elegir a cualquier otro delantero de la Primer Liga de Ucrania, que juega cada partido con el equipo, y este delantero llevará ventaja ante Zozulya. Es tan obvio como la afirmación de que Zozulya es un voluntario.

Empezamos a confundir lo sagrado con lo pecaminoso (lo profesional con lo patriótico). Imagínese que desde hace unos meses no cumplió su trabajo, pero su jefe sigue pagándole el sueldo. ¿Por qué? Ud. es un patriota y una persona buena. ¿Es una tontería, verdad?

Además no es la primera situación parecida. Durante la primavera Zozulya peleó con un árbitro después del partido. La Federación le sancionó, descalificandolo por 6 meses. De hecho, Zozulya no sufrió el castigo. No jugó durante los 3 meses de verano (aunque participaba en la Eurocopa) y luego le ayudaron, acortando la descalificación para que pudiera traspasarse al Real Betis.

Es probable que suene terrible, pero no necesitamos patriotas así. ¿Peleas con un árbitro? No pasa nada, es que ayudas al Ejército. ¿No juegas en el equipo por un error cometido por el agente y por razones subjetivas (la posición de los fans de Rayo)? Da igual, jugarás en la selección.

No podemos respetar a la gente que afirma que “el deporte está fuera de la política”. El respeto lo merecen las personas que tienen su propia opinión. También lo merecen los que ayudan a nuestro Estado. Pero más que otros merecen respeto los profesionales que no consideran los intereses individuales más importantes que los intereses de la mayoría (del país).

Parece que no es una falta de Zozulya: el seleccionador Andriy Shevchenko quiere que Zozulya juegue y Román lo acepta. ¿Pero quizá el futbolista no tenga su propia opinión y patriotismo? Ahora la presencia de Zozulya en la selección ucraniana es un precedente que plantea muchas preguntas. El propio Zozulya puede eliminarlo todo, rechazando la invitación del seleccionador.

El patriotismo no es solo el apoyo financiero, el patriotismo es el deseo de ayudar, si no al menos de no hacer daño. En la situación actual Román sí hace daño, dando mala pauta, como si por ser patriota pudiera obtener cualquiera indulgencia.

¿Quizá necesitemos patriotas así?

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