Manifiesto de la iniciativa cultural de colocar un monumento a Iván Frankó en Madrid. Parte II

Manifiesto de la iniciativa cultural de colocar un monumento a Iván Frankó en Madrid. Parte II
el 25 de octubre de 2017.

El apodo de Iván Frankó, Kamenyar que significa el Cantero, inspiró la escultura sobre su tumba en la ciudad de Lviv.

Primera parte del artículo lea aquí: Manifiesto de la iniciativa cultural de colocar un monumento a Iván Frankó en Madrid. Parte I

Frankó fue doctor por la Universidad de Viena, doctor honoris causa por la Universidad de Járkiv y presidente de las secciones filológica y etnográfica de la Sociedad ucraniana de las Ciencias con sede en Lviv. Nominado por el destacado académico sueco Harald Hjärne al Premio Nobel de Literatura para el año 1916 –que no llegó a disputar a causa de su muerte– y galardonado, a título póstumo, con el premio de la Academia de Ciencias de San Petersburgo, Iván Frankó, generador de tendencias y vidente político, ha producido una monumental obra literaria, científica, filosófica y periodística –en idiomas alemán, ruso, polaco, búlgaro y ucraniano– que le acredita como un gigante y referente de la cultura europea.

Más allá de la popularidad alcanzada en su propia tierra, Ucrania, donde se levantan numerosos monumentos en su honor e, incluso, una región fue rebautizada con su nombre, diversas capitales y ciudades en el mundo, como Viena (Austria), Lipik (Croacia), Praga (República checa), Winnipeg o Toronto (Canadá) pueden contemplar la figura de Iván Frankó como tributo a su ingente actividad y hondas preocupaciones.

Madrid ha destinado algunos de sus espacios a monumentos que, si bien dedicados a personajes o acontecimientos históricos, también sirven de referencia nacional para los países de su procedencia en la capital española, como es la estatua de Alexander Pushkin por Fuente del Barro, el monumento a los soldados de Unión Soviética o el de la Revolución de Hungría de 1956. Cuánta razón, pues, para una estatua a Iván Frankó en la capital del país sobre el que proclamaba tales versos como “España, oh España, Edén es terrenal”, reflejo de su vocación hispanista y constructora del puente cultural hispano-ucraniano.

La materialización de un homenaje material a la figura de Iván Frankó habrá de servir para reforzar ese puente, que resulta algo vivo y palpitante por la presencia de los más de cien mil ucranianos en España de los cuales, en torno a una cuarta parte, vive en Madrid, así como por las iniciativas españolas de cooperación con Ucrania.

Así, el monumento a Ivan Frankó sería un punto de encuentro, no solo para los ucranianos, ya sean visitantes o plenamente vecinos de la capital, sino para todos los madrileños y aun para los europeos de la otra parte del continente que tienen en el ucraniano, al que trataron en estudios secundarios, un garante del acercamiento y del entendimiento entre los casi dos mundos que constituyen, en realidad, una Europa.

En definitiva, estas son algunas de las consideraciones por las que se insta la colaboración de las autoridades competentes con la iniciativa cívica cultural para que se erija en un espacio público de Madrid un monumento conmemorativo al Dr. Iván Frankó (1856-1916).

La petición de un espacio para el monumento a Frankó está en fase de estudio por el Ayuntamiento de Madrid, mientras que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, expresó en una carta a los promotores su “apoyo a este reconocimiento público a tan destacado intelectual ucraniano por los puentes que tendió entre la cultura eslava y la de Europa Occidental”.

Fuente: http://www.ivanfranko.es/monumento

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