Kyiv
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Eliminar la violencia intrafamiliar en Ucrania: ¿quién y por qué bloquea la ratificación de una convención correspondiente?

Kyiv, el 10 de marzo de 2017.

En noviembre de 2016 el parlamento ucraniano examinó, pero no ratificó la Convención de Estambul, obligando a realizar la elaboración definitiva de la Ley. El país espera la segunda examinación del documento. Aunque actualmente no se sabe la fecha de la examinación. UCMC explica las razones de la falta de la ratificación del documento internacional, su significado y la posición de algunos participantes del proceso.

¿Por qué Ucrania necesita ratificar la Convención de Estambul?

Ucrania firmó el documento ya el 7 de noviembre de 2011. La ratificación de la Convención está dirigida a crear los mecanismos legales correspondientes para la lucha contra la violencia intrafamiliar y de género. También la ratificación ayudará a equilibrar la legislación ucraniana ante la legislación de la UE en cuanto a una posible membresía en la Unión Europea. Además es una obligación directa de Ucrania ante el Consejo de Europa.

¿Por qué no la ratificaron de un golpe?

En concreto, la ratificación se aplazó por la existencia de los términos “género” e “inclinación sexual”. Según algunos diputados, los términos borran la “identidad ucraniana” y “fundamentos del cristianismo”.

El Consejo de las Iglesias: la participación en las discuciones y su posición

Durante una sesión del parlamento los diputados decidieron a incorporar los representantes del Consejo Panucraniano de  las Iglesias (unión de las iglesias de diferentes confesiones – cristianismo, judaísmo e islam – y de las organizaciones religiosas) al grupo encargado de elaborar el documento.

En opinión el Consejo de las Iglesias, la Convención de Estambul y los términos “género”, “identidad de género” e “inclinación sexual” pueden convertir la Convención en un instrumento para la popularización de nuevos “papeles de género” y de las relaciones entre personas del mismo sexo.

La posición de las organizaciones no gubermanetales

Durante el año pasado la organización internacional de defensa de derechos femeninos La Strada Ucrania registró 38 mil llamamientos en su línea caliente. El 90% de los llamamientos informaron sobre la violación intrafamiliar. La policía no puede reaccionar de modo conveniente ante los hechos de violación intrafamiliar. Si un maltratador no deja huellas durante el delito, la policía no puede hacer nada. Al mismo tiempo si un maltrato sexual tuvo lugar entre la pareja, la legislación no lo considera como un estupro. Tampoco el Estado es capaz de proporcionar ayuda necesaria a las víctimas de una violación. La única manera de sacar lo del punto muerto es ratificar la Convención de Estambul encaminada a la rendición de la violencia intrafamiliar contra las mujeres y los niños. Así lo informó Kateryna Borozdyna, la representante de La Strada Ucrania en la rueda de prensa en Ukraine Crisis Media Center. Según ella, la Convención de Estambul “está dirigida a defender a las mujeres de todas las formas de violación. Independiente de quién sea el maltratador – novio, pareja de hecho o marido”.

Por supuesto, la Convención no resolverá todos los problemas, pero prevé la creación de centros de asistencia para las víctimas, de líneas directas para denunciar y realización de campañas mediáticas. “Hoy en día el Estado no crea tales centros. Hay iniciativas locales, pero son muy pocas. La legislación nacional no ayuda, ni legaliza las medidas de prevención. El trabajo de las iniciativas locales no es suficiente. Por eso tenemos que hacer que el Estado cumpla sus obligaciones internacionales”, opina periodista Olga Vesnianka.

Actualmente al proceso de la ratificación le amenaza la resistencia del Consejo de las Iglesias. “El Consejo de las Iglesias influye en el funcionamiento del parlamento. No es una situación normal. Tenemos un Estado laico y la iglesia está desprendida del Estado. Se trata de derechos equitativos. El Consejo de las Iglesias no representa el punto de vista de una parte de la sociedad. Solo su visión coincide con la visión de algunos diputados”, acentuó Olena Shevchenko, jefa de la organización no gubernamental INSAYT. “Si ahora callamos, perderemos una oportunidad para las mujeres no capaces de defenderse a sí mismas”, opina Oksana Pokalchuk, directora de Amnistía Internacional Ucrania.

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