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El sabor salado de la anexión: la crisis de agua potable de Crimea

El sabor salado de la anexión: la crisis de agua potable de Crimea

En abril de 2014 Ucrania aisló a la península ocupada por Rusia de agua potable que afluía desde el río Dnipró. El agua “ucraniana” proveía el 85% de agua potable de la península. La Crimea anexada enfrentó la deficiencia de agua dulce de calidad por la ausencia del suministro constante desde Dnipró. Según las evaluaciones de los expertos, las fuentes de Crimea son capaces de garantizar el 15% del agua. Entretanto la situación sigue siendo estable por la cantidad suficiente de las precipitaciones y por la perforación de nuevos pozos de agua. Aunque las regiones del norte ya empiezan a sufrir del colapso de agua.

UCMC publica la versión resumida del artículo de Hromadske.

Un problema perpetuo        

Por primera vez la idea de trasladar agua desde Dnipró a Crimea ha buscado una resolución desde hace más de un siglo y medio. Los ingenieros de entonces trataban de evitar las sequías y el hambre futuros; lo cual sucedía en la península en los años secos. Aunque consiguieron realizar el proyecto solo después de un siglo —ya siendo parte de la Ucrania soviética.

En 1957 las autoridades empezaron a construir un canal de agua. Las obras incluían tres etapas: seis años después el agua fluyó al puebo de Krasnoperekopsk, luego a Dzhankoy y más tarde a Kerch. Pasados unos años los ingenieros construyeron dos ramos más del canal.

Antes de la anexión el canal cubría el 85% de la necesidad de agua potable de Crimea, de irrigación de los campos y aseguraba los procesos tecnológicos en las plantas químicas grandes de Armyansk y Krasnoperekopsk. Durante un año el canal trasvasó más de un mil millones de metros cúbicos de agua.

“La primavera rusa” cambia las reglas

A pesar de la dependencia económica tan fuerte del agua de Dnipró, en la primavera de 2014 Rusia invadió la península ucraniana. Una vez después de la anexión levantó el asunto de la “relación de agua” entre las autoridades autoproclamadas controladas por el Kremlin y Ucrania.

Todas las primaveras el canal de Crimea solía aguarse desde Dnipró después de la temporada invernal poco productiva. Al convocar el “referéndum” ilegal en Crimea los funcionarios de la península declararon que “Kyiv había bloqueado el canal”. Ucrania impugnó la información y declaró que seguía suministrando agua a la península, pero las autoridades autoproclamadas desactivaron las estaciones de bombeo. Por eso Crimea no tenía agua dulce.

Más aún, Crimea adeuda por el agua de Dnipró antes suministrada. En tal supuesto en 2014 Ucrania construyó un dique temporal. En el dique colocaron un “contador”. Ucrania planeaba arreglar el precio y las condiciones del suministro de agua dulce a Crimea. Pero las partes no consiguieron llegar a un acuerdo. En 2017 Ucrania construyó un dique estable de hormigón.

Los ecologistas y los expertos de mejoramiento del terreno avisaron que sin tener agua de Dnipró la península estaba expuesta a la sed. Además, hay que considerar la cantidad de la población actual de Crimea. Los funcionarios del Kremlin y sus satélites de Crimea respondieron que había bastantes fuentes subterraneas de agua.

Una resolución que crea nuevos problemas

Durante varios meses de 2014 en las regiones esteparias de la península perforaron cientos de pozos de agua. Para proveer a las ciudades Feodosiya y Sudak con agua, las autoridades cambiaron el curso del río Buyuk Qarasuv y de dos embalses de Crimea. Estas medidas resolvieron el problema temporalmente. Los embalses bajaron al poco tiempo.

En el norte de Crimea la situación es aún peor. En los tiempos de Ucrania, en las regiones del norte los agricultores cultivaban arroz y hortalizas. Pero la falta de agua potable elimina esta posibilidad. Actualmente los agricultores deben reorientar la actividad a cereales que necesitan menos agua.

Los dos consumidores más grandes de agua potable son las plantas químicas de Armyansk y de Krasnoperekopsk. Las plantas tenían sus propios embalses que enaguaron del canal. Los propios pueblos consumían agua de los pozos de agua.

Las autoridades no pueden cerrar las plantas porque son las únicas fuentes de trabajo para los locales. Por eso los funcionarios de la ocupación permitieron la toma de agua de las fuentes subterráneas. Los representantes de las plantas perforaron más de diez pozos: con profundidad 70 metros, luego 75 metros y 270 metros. Actualmente están perforando a la profundidad de 400 metros. Así lo informó el jefe de la organización no gubernamental Orilla limpia de Crimea, el ruso Vladimir Garnachuk (uno de los participantes de la anexión de Crimea).

Peligro vital y ambiental

Garnachuk empezó a tocar la alarma declarando que la península está al borde de una catástrofe ecológica y que las autoridades tendrían que trasladar a los ciudadanos de la península por la falta y baja calidad del agua.

A finales de marzo de 2017 la Comisión de Higiene de Rusia en los pueblos Krasnoperekopsk y Pervomaysk publicó un informe. El documento reconoció a nivel oficial por primera vez que existen problemas muy duros con el agua: la presencia de cloruro supera el nivel normal en casi tres veces, la metalización supera en dos veces y media, la dureza del agua supera en más de tres veces. A veces en Krasnoperekopsk el nivel de la metalización supera cinco veces el nivel normal.

Las autoridades autoproclamadas bombean agua dulce desde los pozos subterráneos y su lugar lo ocupa el agua marina salada. Por lo que cambia la composición química del agua y se hace inadecuada tanto para el consumo como para la irrigación. Agua en tales condiciones puede poseer muchos elementos tóxicos — cloro, sodio, magnesio. Su uso para la irrigación va a causar la eliminación de las calidades fértiles del terreno. Es un proceso reversible, pero cuanto más tiempo utilicen agua salada más dificulta el proceso de renovación.

Hay que mencionar que las autoridades autoproclamadas no reducen la perforación de agua, sino que la aumentan. Hace poco el diputado del parlamento ruso elegido en Crimea, Andriy Kozenko, prometió a los agricultores de Crimea permitirles perforar los nuevos pozos  de acuerdo con sus necesidades. Aunque lo negó el jefe actual del Servicio para la Explotación de Recursos Acuáticos de Crimea, Igor Vayl.

La Comisión de Higiene de Rusia, el Servicio para la Explotación de Recursos Acuáticos de Crimea  y los funcionarios locales dan cuenta sin fin de que en la capital hay agua potable de calidad. Pero desde hace un año Armyansk y Krasnoperekopsk sufren de problemas de agua: de la ausencia de agua o del color sucio del agua. Los ciudadanos del pueblo Dzhankoy relataron al periódico ruso Novaya gazeta que a veces el agua potable tiene sabor salado.

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