Kyiv
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Primera generación del país independiente.

. Diplomacia cultural de Alejandra Zaietseva

“La impasibilidad es uno de los desastres principales de los ucranianos. En general, vivimos como máquinas. Pero sería bastante con que cada persona ponga el alma en su trabajo —y da igual si es una vendedora en una tienda o el ministro en su oficina—para que todo cambiara muy rápido en Ucrania”. Así piensa Alejandra Zaitseva, estudiante de 20 años que estudia en la escuela superior de música en Nuremberg. Se trasladó a Alemania hace dos años.

“Robo, corrupción, negligencia criminal son los resultados de la impasibilidad, problema generalizado ucraniano que es difícil de superar”, explicó ella. Para cambiar la situación Alejandra ha elaborado el proyecto “Diplomacia cultural” cuya finalidad es establecer un intercambio cultural entre Ucrania y otros países europeos. Enfoca en la idea de cooperación de gente activa de diferentes países con el fin de la integración europea de Ucrania.

“¿De dónde son estos chicos fantásticos?”

Una joven con melena dorada organiza los viajes para alumnos y profesores a las ciudades de Ucrania occidental, Polonia y Alemania. En julio de 2017, 14 chicos de la escuela secundaria estatal de artes de Kyiv se fueron de viaje por 12 días. Los socios del evento son el Ministerio de Cultura de Baviera, el Consulado general de Ucrania en Múnich y una escuela ucraniana en Múnich. A los chicos les esperaban excursiones, clases magistrales, exposición de obras propias y visitas de galerías en Dresden.

Los participantes del viaje compartían sus impresiones a porfía: “Cuando hubimos andando por las calles antiguas de Cracovia y Múnich quisimos sentarnos y dibujar todo lo visto”. Los alumnos ucranianos dibujaban al aire libre captando la atención de  los ciudadanos sorprendidos: “¿De dónde son estos chicos fantásticos? ¿En realidad son sus dibujos? ¿Podemos comprarlos?”.

“Los niños alemanes piensan de otra manera: no tienen reglas fijadas, son más activos, libres y valientes que nosotros. Pero también tienen que aprender algo de nosotros. La escuela occidental va a volver al academismo. Al día de hoy no es un problema para nuestros chicos, con su base educativa, ingresar en escuelas superiores de arte de Alemania”, dijo Olga Troyitska, jefa del grupo. En esto último creen los chicos, que tras la graduación de la escuela de Kyiv, planean solicitar el ingreso a las universidades europeas. Ahora Alejandra piensa en proyectos futuros incluso, como organizar el siguiente viaje para los alumnos de escuela de artes a París.

“Era cabecilla en clase”

“Nací en Kyiv, en una familia de músicos. Mi niñez pasó en repeticiones de orquestra”, dice Alejandra. Por eso desde que cumplió 6 años para ella no fue difícil acostumbrarse al trabajo cotidiano en la escuela musical. Para ella las clases de violín fueron la parte habitual de la vida. Cuando entendieron que Alejandra tenía talento la trasladaron al internado Lysenko, la mejor escuela de música de Kyiv. A partir del 7.mo grado Alejandra ingreso en la escuela de artes: “Estas seis horas cada domingo para mí fueron un descanso. Dibujar fue muy fácil para mí”.

Mientras los padres decidían que carrera ofrecer a su hija: de artista o de músico, ella soñaba convertirse en…presidente. Riendo cuenta que era una de las cabecillas de la clase, siempre organizaba algo. Alejandra, que tenía entonces 7 años, memorizó bien la Revolución Naranja gracias a sus padres, que preparaban los bocadillos a los manifestantes y seguían las noticias. Pero en la Revolución de Dignidad de 2013-2014 participó por sí misma.

“Se veía un cambio de conciencia en la mirada de todos. ¡Comenzó a aparecer el amor a su patria, un deseo ardiente de mejorar algo! Tres años después de la revolución veo que paso enorme hizo Ucrania. Si los ucranianos supieran lo mucho  que  hace la diáspora para nuestro país, lo mucho que hace la gente en Ucrania, cuántos movimientos públicos de activistas organizan, cuantos ucranianos talentosos conquistan a Europa… Hay que saber todo esto para tomar conciencia del desarrollo real de la sociedad y de Ucrania en general”, dijo Alejandra.

“Me sentía como una traidora”

En 2015 Alejandra se graduó de la escuela e ingresó en la escuela superior de música en Núremberg, en las clases de Daniel Gaede, famoso músico que durante mucho tiempo fue el concertino de la Filarmónica de Viena. “Como no quería dejar mi país me sentía como traidora. Mi país está en guerra y yo lo dejo”, recuerda la joven. Pero muy pronto Alejandra compendió las  posibilidades que le da la vida en Alemania. Nada la obstaculiza para ayudar a su país desde el extranjero. Empezó a participar activamente en la vida de la diáspora ucraniana de Núremberg y Múnich, organizaba conciertos de música ucraniana y ayudaba en la celebración de exposiciones.

El primer gran proyecto de Alejandra fue el viaje del coro de cámara para las chicas de Kyiv desde la escuela de arte Lysenko hasta el concurso Eterna Roma 2016 en Italia. “¡Tenía que escribir 20 cartas al día! Porque necesitaba organizar los conciertos, la alimentación y albergue nocturno…”, recuerda Alejandra. ¡La joven contactaba con los consulados ucranianos, recurría a los ministerios de cultura de diferentes países y escribía al Papa de Roma! Existen dificultades adicionales en la organización, como la necesidad de captación de fondos. Alejandra pudo organizar los conciertos para coristas en la catedral de San Pedro en el Vaticano y en la catedral de Santa Sofía en Ucrania.

Tras medio año el coro fue a Berlín en el concurso mundial Choir Games 2017, donde las chicas establecieron un récord, habiendo ganado el gran premio en todas las tres categorías donde habían participado. A la vez elevaron a Ucrania al segundo puesto en el ranking  mundial de coros y al primero en el mundo en la categoría de música coral. Después del concurso las chicas celebraron el recital en Gasteig,  famosa sala de conciertos de Munich, habiendo conquistado al público alemán.   En mayo de 2018 el coro va a actuar en el prestigioso festival Europäisches Jugendchor Festival en Basel, y en la catedral de Gaudí en Barcelona en septiembre de 2018. Estos viajes también los va a organizar Alejandra.

Ahora está en sus planes el establecimiento de cooperación entre las organizaciones de Ucrania y Alemania que se especializan en la inclusión. “Las personas con discapacidades y sus parientes en realidad  están abandonados a su propia suerte en Ucrania. Hay que cambiar la situación”, explica Alejandra.

Alejandra no concibe ni idea de fracasar

 La joven está segura de que los habitantes de los países occidentales son más progresivos que los ucranianos por la mayor libertad de pensamiento que se expresa incluso en el arte. Alejandra considera que a menudo los ucranianos no ven sus posibilidades por causa de sus miedos, sentimiento de inferioridad e impasibilidad: hay que abandonar lo soviético “tengo miedo” y “somos tan pobres y desafortunados”.

“Mi finalidad es organizar la cooperación entre Ucrania y los países occidentales en la base de escuelas culturales, centros de enseñanza superior y diferentes instituciones”, dijo Alejandra. Es evidente que no se puede realizar tal proyecto de “Diplomacia cultural” sin la participación directa del gobierno ucraniano. Con su tenacidad inherente la joven recurre a supremas instancias y no concibe ni la idea de fracasar: “Todos somos personas, en realidad somos iguales; a cada uno se puede entender y a cada uno se puede llegar. Si para eso hay que escribir 1001 carta, lo haré”.

Maryana Zhelesnyak, UCMC

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