Kyiv
,

Armen Shajariants, voluntario en el ejército ucraniano: «La mayor ayuda proviene de aquellos que necesitan ayuda ellos mismos»

Armen Shajariants, voluntario en el ejército ucraniano: «La mayor ayuda proviene de aquellos que necesitan ayuda ellos mismos»

El movimiento de voluntariado en la guerra en Ucrania se ha extendido hasta tal punto en más de dos años y medio desde  el comienzo de la guerra que se ha convertido en uno de los símbolos de Ucrania. Ese movimiento cuenta con miles y miles de personas y los méritos de algunos de ellos son tan grandes que los conoce todo el país. Una de estas personas es Armen Shajariants, exmilitar que vive en una ciudad pequeña, Yagotýn en la región de Kyiv. Desde el principio de la guerra ruso-ucraniana, Armen se ha estado encargando de la organización de la recogida de ayuda humanitaria en toda la región para suministrarla en el frente. En tres años y medio de guerra ha enviado al frente decenas de miles de toneladas de productos alimentarios, medicinas y equipamiento.

«En 2015, cada día enviaba unos 8-9 equipos con ayuda. Ahora ya son menos unos 4-5 al día. La única condición que pongo es que la ayuda se destine solo a las posiciones avanzadas. ¿Por qué? Porque es más necesaria allí, porque allí no roban. En retaguardias y en las bases se roban, venden, cambian por vodka… Por eso recojo solo para las líneas de frente. Solo. A veces, si tengo la posibilidad, ayudo a los desplazados internos [IDPs], a veces, hago entregas de productos en cafeterías en donde les dan de comer gratis a los soldados, otras veces hago entregas en hospicios donde viven los viejos del Donbás. Pero la gran parte de ayuda va a las posiciones avanzadas», cuenta Armen.

Hoy, uno de los equipos de voluntarios de Yagotýn se dirige a las aldeas cercanas para recoger ayuda para los soldados que están en el frente. Las aldeas de la provincia de Yagotyn tienen pocos habitantes ya, porque por culpa de la falta de puestos de trabajo los jóvenes se van a las ciudades, los que quedan son los viejos que sobreviven no gracias a pensiones pequeñas sino gracias a sus jardines y huertos. Y comparten con los soldados todo lo que tienen: patatas, cebollas, manzanas, conservas caseras.

Petro y Nadiya son una pareja de ancianos que han vivido toda su vida en la aldea en la provincia de Yagotyn. Llevan esperando desde por la mañana el coche de los voluntarios. En un banco que hay junto a su pequeña, vieja casita están esperando unos tarros con verduras y un saco de patatas que han preparado. Nadiya se emociona al donarlos a los voluntarios, y se limpia las lágrimas con un pañuelo descolorido: «Me dan mucha lástima nuestros chicos que estás en el frente, estamos en otoño, hace frío, llueve y ellos están en trincheras, tienen hambre». Y su marido añade: «Ayudamos casi desde el primer día, y vamos a ayudar hasta nuestra victoria, que no quepa duda».

A distancia de unas casas de esa pareja  a los voluntarios espera Oleksandr. También exsoldado, de su propia experiencia sabe la importancia que para los soldados tiene el apoyo de gente la que defienden. Él dona unos sacos de patata y cebolla, botellas con leche casera.

Los voluntarios continúan su viaje. Estos viajes los hacen varias veces al mes, casi desde el principio de la guerra. Armen cuenta: «Organizo las recogidas de productos a través de la prensa local: pongo un anuncio en el periódico de que en este o en aquel pueblo, o zona, tendrá lugar la colecta de productos de alimentación para el ejército. Lo hago casi cada semana. Y mis ayudantes también imprimen folletos y los reparten a la gente que luego cuenta la noticia uno a otro. Al principio, le pedíamos a todo el mundo que trajera los productos y cosas a un lugar concreto: la plaza central, el ayuntamiento… pero, luego, vimos que no era el mejor método posible, ya que los productos los traen muchos ancianos a los que les resulta realmente complicado caminar y acarrear cosas pesadas. Así que opté por empezar a ir casa por casa en coche, que requiere más tiempo, pero es mejor para los que donan, y, lo que es más importante, hablas cara a cara con esta gente. La comunicación mutua es esencial fundamental. Cada día, después de la colecta de productos, publico un artículo en la prensa con palabras de agradecimiento a todos que han ayudado. Al mismo tiempo, me hice la promesa de no aceptar dinero de otras personas. Nunca pido dinero. Si alguien quiere ayudar, me limito a decirles qué pueden comprar: cigarrillos, gasolina, medicinas. La mayor ayuda proviene de aquellos que necesitan ayuda ellos mismos. Y es natural, porque el que necesita algo él mismo tiene más compasión hacia los demás. Quien pasa hambre comparte, pese a ello, su última ración con otros. Y los que tienen todo, por lo general, son más codiciosos y tacaños… Pero hay excepciones. ¿Quién dona dinero para comprar coches, equipamiento, cámaras térmicas para el ejército? Está claro que no son las abuelas… Son las personas con dinero. Pero en el caso de nuestra región, por desgracia, esto apenas sucede».

Armen sirvió 20 años en el ejército soviético de los cuales tres y medio fueron en Afganistán, donde fue técnico de reparación de armas y jefe de brigada de bomberos. «Nuestra unidad estaba cerca de un oleoducto que llevaba el petróleo hasta Kabul. Una noche, los muyahidines cortaron el oleoducto, incendiaron petróleo y nos prepararon una emboscada. Todos hombres de mi brigada resultaron heridos, pero ninguno falleció. Todos se licenciaron con galardones».

Después de finalizar su servicio en Afganistán, Armen se trasladó a vivir a Ucrania, a Yagotýn, donde abrió su negocio. Pero cuando empezó la guerra, se consagró totalmente a la actividad del voluntariado. En las últimas elecciones locales, Armen presentó su candidatura al cargo de diputado del Consejo Regional de Kyiv y ganó. Lo votaron miles de habitantes de la provincia de Yagotýn.

Primera, segunda, tercera, cuarta aldea… El camión grande, que donó el director de la fábrica de leche de Yagotýn, se llena muy rápido. Los voluntarios acaban su viaje muy tarde, pero no descansan. En primer lugar, deben llevar todo lo que han recogido al centro logístico, desembarcarlo, clasificarlo… y, por la noche, los voluntarios que se dirigen al frente acuden al centro. Se llevan una parte de productos y al día siguiente, por la tarde, los entregan a los soldados ucranianos que están en el frente.

Compartir en redes sociales

Twitter