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Crimeos y rusos: del amor al odio

Crimeos y rusos: del amor al odio

En Crimea, el número de personas decepcionadas con Rusia está creciendo. Crimeos atacan a los rusos que toman sus trabajos, negocios y lugares en las guarderías de sus hijos. Más bien los crimeos ya no están satisfechos con el dinero de los turistas rusos o con sus modales.

UCMC publica la traducción del artículo de Yevgenia Goryunova para KrymRealiyi.

Trabajos y salarios

El problema principal para los crimeos en edad laboral es encontrar trabajo. Hay muchas fuentes de empleo (de acuerdo con los informes de los centros de empleo), pero los salarios en los anuncios y la realidad se diferencian considerablemente. En enero-mayo de 2017 en Crimea el salario medio ascendió a 24.600 rublos (alrededor de 350 euros). Sin embargo, esto no es más que un promedio aritmético entre los beneficios de los funcionarios de seguridad, que suelen recibir salarios mucho más altos que el promedio, y las enfermeras de jardines de infancia, que ganan unos 6 mil rublos. Los salarios reales de Crimea no exceden de 15 a 17.000 rublos, lo que es un beneficio decente de acuerdo con los estándares locales. En realidad, es muy difícil vivir de este dinero, especialmente para las familias jóvenes que tienen que alquilar una vivienda. La afluencia de rusos causó un aumento significativo en los precios de la vivienda en Simferopol: el precio medio de un apartamento de un dormitorio alquilado ha llegado a 20.000 de rublos (unos 300 euros). Para muchos rusos, este tipo de alquiler no plantea un problema, ya que el costo de vida de los que se trasladan a Crimea es compensado. Sin embargo los nativos de Crimea tienen que pagarlo de sus bolsillos. Además, los precios de los servicios y los bienes crecen muy rápidamente, superando los precios medios rusos, de modo que incluso a los rusos con sus altos salarios no les gusta, y mucho menos a la población local.

Otro problema que enfrenta la población de Crimea es la incapacidad de conseguir un trabajo bien remunerado. No estamos hablando del puesto de director de un banco; ni siquiera se puede encontrar un trabajo en un sitio de construcción, porque prefieren llevar a los rusos, o mejor aún: a los trabajadores huéspedes de las repúblicas de Asia central, que están dispuestos a trabajar 16 horas consecutivas sin un día libre, viviendo en condiciones insalubres. Además, se puede pagar menos de lo prometido o dejarlos sin dinero en absoluto y nadie tiene miedo de las quejas. Es lo que no pueden realizar con los crimeos. Según los invasores, son demasiado alfabetizados: exigen el cumplimiento de las leyes laborales y el pago de horas extras, amenazan con los tribunales. Los rusos no necesitan a estos trabajadores, aunque sean bien calificados, educados y experimentados.

“No nos emplean para trabajos buenos. Todos los buenos puestos son solo para los “recién llegados”. Bueno, o para aquellos que conocen a alguien entre las autoridades. ¿Y qué debemos hacer? ¿Cómo podemos sobrevivir? Ni decir de la vida normal”, se indignan residentes de la península. No sirve de nada ir a la vecina Rusia en busca de ganancias; allí los crimeos sufren el engaño laboral.

Negocio de Crimea

Las empresas de Crimea sufren no solo impuestos rusos, multas, licencias y procedimientos burocráticos. Sobre todo, los crimeos sufren la falta de trabajo; las empresas rusas suelen recibir los encargos más rentables, que pueden pagar con un soborno enorme. El resto lo consiguen los hombres de negocios de Crimea que entraron en las filas del poder local o tienen lazos familiares/amistosos con los representantes del poder. Para otros, los contratos lucrativos son un sueño inalcanzable, por lo que se ven obligados a subsistir con ingresos ocasionales o vender sus negocios a los rusos a un precio barato.

Los productores ocales de Crimea son sacados del mercado activamente, para eliminar la competencia. Por ejemplo, los rusos llevaron a la ruina a la exitosa empresa “Krymmoloko” (empresa de productos lácteos) en dos años. En la actualidad, los niños de los jardines de infancia y las escuelas consumen los productos de leche falsificados entregados a la península desde Rusia, cuyo número aumenta todos los días, corriendo riesgo de intoxicarse.

Para destruir a los productores locales de ganado, se utilizaron diferentes tácticas. Inventaros leyendas sobre una plaga africana que afecta cerdos.Esto permitió reducir el número de cerdos en un 25% en comparación con los tiempos antes de la anexión. La introducción de duras condiciones de sacrificio combinadas con forraje costoso redujo el número de ovejas y cabras en un 38% y el del ganado en un 35%. Las autoridades autoproclamadas arruinan el sector agricultor de Crimea, juntando a los campesinos de la península en las filas de los desempleados no registrados.

En general, las autoridades rusas están aplicando una política específica de eliminación de las empresas de Crimea, en particular las pequeñas. Están eliminando no a los competidores, sino también a los rudimentos de la clase media, que desde tiempo inmemorial pertenecía a la categoría de “personas superfluas” en Rusia.

Discriminación social en Crimea

En comparación con los recién llegados, los habitantes locales sufren discriminación cuando matriculan a sus hijos en las escuelas o guarderías. En cuanto a los rusos, lo hacen en términos preferenciales. Al mismo tiempo, las colas para inscribir a los niños de Crimea en instituciones preescolares continúan creciendo, llegando a 28,5 mil personas a principios de año.

Los crimeos tratan de buscar justicia en las “cortes” y en las “fiscalías”, pero no resulta exitoso. A los rusos se les conceden privilegios de acuerdo con la ley. La situación se agravó hasta el punto en que las “autoridades” locales han estado en alerta. “Esto afecta adversamente la situación social, porque muchos padres sienten indignación ante tal injusticia. Es imposible mejorar la situación. Nuevos lugares deben ser proporcionados “, señaló Vladimir Bobkov, jefe del Comité para educación del autoproclamado Consejo de Estado, en 2016. Durante este tiempo, la situación no cambió mucho. Las colas para los lugares de cuidado infantil no se reducen.

Crimea y turistas rusos

Después de la ocupación, no hay otros turistas excepto los rusos en Crimea. Además, los turistas rusos no son nada como solían ser. Anteriormente la península fue visitada por gente adinerada, debido a la tasa de cambio del rublo ruso a la gryvnya ucraniana y por los precios ucranianos más bajos. Ahora los turistas son totalmente diferentes. Un turista ruso ahorra en el helado y exige el cambio de 10 rublos de un taxista. Un water pagado es un lujo inaceptable para los turistas actuales. Es por eso que prefieren utilizar los arbustos cercanos. A pesar de la presencia de latas de basura, los rusos no pueden privarse del placer de quitar basura del suelo.

En respuesta a la indignación local los rusos, por regla general, insultan a los crimeos o les dicen que se vayan al infierno porque ellos son los “libertadores” de Crimea del “yugo ucraniano”. Los rusos se comportan como anfitriones, mientras que los nativos de Crimea actúan en la posición de invitados en su tierra. Y en cualquier momento se les puede pedir que abandonen la península.

“Rusia no nos necesita. ¿Por qué nos llevaron? ¿Para expulsarnos de nuestra casa?”, esta pregunta se levanta cada vez más frecuentemente.

La clarividencia tardía es mejor que la creencia en “Putin el Libertador”. Sin embargo, no pueden votar de nuevo.

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